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martes, 5 de enero de 2010

Un bien patrimonial del mundo cristiano: El Belén




El mundo cristiano es aquél que asume la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo como propia, la que difundieron sus apóstoles y la que enriqueció la Iglesia que fundó Jesús. Es una doctrina de Paz, Libertad, Amor, Fraternidad, Fe, Esperanza, Caridad, soportes de la Vida, por más que algunos se empeñen en prostituirla.

El Belén, con mayúscula, es un bien patrimonial de la Iglesia, especialmente de la Católica, a cuyo patrimonio cultural, social y religioso pertenece. En esencia es una reconstrucción figurada, en imágenes de bulto entero, bien en madera tallada o en barro cocido ( cerámica), porcelana en menor medida, de todo el misterio y proceso histórico de la Natividad, es decir el Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, tal y como aparece en el relato bíblico aplicado a su tiempo y a su paisaje, sazonado posteriormente con ingenuas representaciones y hoy enriquecido con tecnología moderna para hacerlo más atractivo y el corcho, el aluminio, el plástico, los metales y la electricidad, entre otros, ayudan a ello.

Aunque sobre su origen se ha escrito mucho, con aportaciones documentales diversas, haciéndolo arrancar desde los primeros siglos de difusión del cristianismo, algunos creen que deriva de los misterios teatrales de los siglos X y XI, hace pues más de mil años, instituyéndolo San Francisco de Asís como fiesta en 1223. Su origen italiano parece incuestionable, extendiéndose en España a partir del siglo XVIII de la mano de Carlos III, quien trasladó la costumbre desde Nápoles a Madrid, allí muy extendida ya y adaptándose aquí de inmediato por influencia real. Desde España saltó a las Américas donde arraigó profundamente. Tanto allá como aquí pronto alcanzó gran esplendor de la mano de los grandes imagineros, Salzillo por ejemplo.
Que el Belén está bien vivo no es una afirmación gratuita, basta repasar la prensa diaria de toda España para ver el trato que se le da en multitud de localidades a nivel público, mientras que a nivel privado sin duda que se mantiene, quizá en compañía, a veces al pie, del árbol de Navidad.



En Valencia hay extraordinarios belenes, que se siguen montando anualmente, como el famoso de Bancaja, mientras que otros, como el que ha montado Na Jordana, siguiendo su tradición fallera e imaginativa que, este año, le ha llevado a combinarlo con la estructura arquitectónica de la Exposición de 1909 y que compite con otros de gran monumentalidad y que compite con otros de gran monumentalidad también. En Alcoy, el de Tirisiti, destaca por ser un Belén vivo animado, lo que le ha dado un merecido renombre.
Pero son miles y miles los que se instalan en otros tantos hogares valencianos, desde los que ocupan más de una docena de metros cuadrados hasta los que se limitan a un simple establo con lo básico. En Vallada, por ejemplo, es famoso y ha trascendido, el que monta su alcalde , Fernando Giner; mientras que en Enguera el de la familia Olcina destaca por su extensión y el ingenio de su montaje.

En Navidad era, y es todavía, una fiesta el montaje del belén doméstico y, aún recuerdo, con deleite, la búsqueda de travertino ( piedra de tosca en la zona) en las cuevas de mi pueblo, Anna, para la construcción de la cueva o lugar del Nacimiento que sustituía al establo, o de musgo en las cascadas para las corrientes de agua, o de piteras para su errónea ambientación, o la construcción de palmeras, o las reiteradas visitas a dos de los belenes más artísticos de la localidad, uno de ellos obra de un eminente sacerdote actualmente y, el otro, de un reputado artista, Ciges el primero, y Molina Ciges el segundo.
Pero lo afectivo y lo artístico no debe hacernos perder el auténtico sentido del Belén, una representación eminentemente didáctica para continuar manteniendo vivo el recuerdo de que con un Nacimiento arrancó la única religión que puede proporcionarnos varios bienes patrimoniales de absoluta y básica necesidad, la Fe y la Esperanza, sin los cuales la vida pierde su sentido, y la Libertad, la Paz, el Amor, la Fraternidad y la Caridad para vivir como hermanos y dar a la especie y a la vida la dignidad que merece.




Pero, en los últimos tiempos no sólo el belén sufre ataques directos, también otros muchos símbolos religiosos cristianos, el crucifijo entre ellos, ataques de gentes desnortadas y desocupadas que aplican su inútil tiempo (tan escaso y tan valioso) en campañas absurdas pero irritantes contra ellos. Los ataques indirectos le vienen del galopante y lamentable laicismo que avanza constante a pesar de las claras advertencias sobre su esterilidad, intentando implantar, además, simbología ajena, despersonalizadora y que amenaza con sustituir paulatinamente un bien patrimonial de primer orden. El apoyo que pretenden de la ciencia es justo todo lo contrario de lo que se desprende de su avance y, su ridícula apelación a la libertad, carece de sentido porque se apoya en la limitación o anulación de la existente.

En el mundo cristiano, por los profundos valores expuestos y sin dejar que lo lúdico, anecdótico y circunstancial, oculte lo trascendente, tenemos el deber y la necesidad de mantener y extender tanto el Belén como la simbología cristiana, enriqueciendo su contenido. En este sentido los poderes públicos, tanto los políticos como los económicos, deben contribuir a ello. ¿ Lo haremos? Ya vorem.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La Font de la Figuera vive la tradición del Belén

Más de 100 personas intervienen en su realización desde el mes de abril


La Font de la Figuera es un pueblo donde se demuestra como se vive la tradición del belén en nuestra sociedad. Desde hace años, se monta un belén que hace las delicias de curiosos y aficionados que acuden a visitarlo y a disfrutar del trabajo de cuantos participan en el mismo.

Desde el Patronato Provincial de Turismo, València, Terra i Mar, en su línea de potenciar el turismo de interior en la provincia, con la ventaja de los numerosos atractivos que se encuentran en estos municipios, con un importante patrimonio paisajístico, gastronomico, cultural,etc.

Es el caso de La Font de la Figuera donde hasta el 2 de febrero de 2010 podrá ser visitado el monumental belén que se instala en los locales parroquiales de La Font de la Figuera. Más de 600 figuras y numerosas escenas bíblicas lo componen y así se consigue atraer a este municipio de La Costera a miles de aficionados y curiosos, llegados en muchos casos de toda la geografía española. Su director artístico y responsable del montaje es el párroco Lisardo Castelló Moltó.

Han trabajado en él más de un centenar de personas del municipio, que desde el mes de abril se han ocupado de que esté a punto para estas fechas. Hasta el 2 de febrero se puede contemplar el extraordinario belén que ha construido la Cofradía de La Natividad en La Font de la Figuera.

Solo hay una cosa que no hacen los vecinos de La Font de la Figuera: las figuras del belén son obra del artesano Jesús Griñan, poseedor del premio mercurio, que ha expuesto su obra en multitud de galerías de arte y cuyos trabajos son muy apreciados entre los coleccionistas. Su reconocimiento internacional le ha llegado recientemente al ser nombrado “belenista” oficial del Vaticano, lo que une mayor trascendencia a este monumental obra de arte que es el belén de la Font de la Figuera.

Se trata de un belén monumental y popular de estilo hebreo, montado en un local parroquial de más de 80 metros cuadrados y más de 600 figuras, a través de las cuales se contemplan las escenas más importantes de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su vuelta a Egipto.

Los miembros de la Cofradía de La Natividad han sido los encargados de elaborar este belén, que se inició el pasado mes de abril. Si bien, desde hace doce meses han estado trabajando duro para recaudar fondos con los cuales atender las necesidades del mismo, así como la adquisición de nuevas figuras.




El párroco de La Font de la Figuera, Lisardo Castelló, explicaba que “este belén tiene un triple fundamento: servir de catequesis a niños y a mayores, para informarles de esta forma tan gráfica sobre la vida de Jesús. Continuar una tradición tremendamente arraigada en La Font de la Figuera. Y, por último, crear un espacio para el arte con la participación de muchos artistas populares que con su sencillez y sabiduría aportan lo mejor de sí mismos”.

En su realización han participado más de cien personas que, todas las tardes y por espacio de tres meses han estado acudiendo a tres talleres: el de plastilina, el taller de cerámica y el de tejas. El montaje de cada una de las piezas ha llevado otros veinte días. Y este año se ha representado escrupulosamente el paraje “Les Cloches” del propio pueblo.

El párroco de La Font de la Figuera explicaba que “como en años anteriores, y dada la respuesta de los propios vecinos del pueblo, decidimos renovar totalmente el belén y las distintas escenas están estructuradas como si fuesen dioramas físicos. Para ello se han tenido que hacer las casas y los palacios nuevos, se ha cambiado la distribución de los pueblos y las huertas y los palacios. Hemos tenido suerte de encontrar personas entendidas en la materia que nos han aportado un mayor perfeccionamiento y una mayor brillantez a la hora de elaborar y confeccionar nuestro belén”.




Un lugar preferente ocupan los principales oficios de la época: Alfarería, Carpintería, Almássera (aceite y vino), Panadería y Herrería. Todas ellas perfectamente representadas y pertrechadas con sus correspondientes aperos artesanales. Se trata de reproducciones leales y fidedignas de estas instalaciones conforme existían en tiempos del nacimiento del Señor.

La estructura general del belén consta de cinco partes: Nazaret, Ail-E-n-Carim, Jerusalén, Belén y Egipto. Todos estos lugares están, además, llenos de escenas costumbristas rurales y campestres: el mercado, los campos, las hueras, calles empedradas, los puestos de venta, sin faltar los grandes personajes de la historia. Todo ello con una minuciosidad que bordea la perfección.

Lisardo Castelló, insistía en que “es el trabajo de cuantos colaboran en la realización del belén. Además, esta iniciativa une a los vecinos”. Se puede visitar de lunes a viernes de 17:00 a 21:00 horas. Domingos y festivos, mañana y tarde. Igualmente se organiza un concurso de belenes en el que participan más de treinta familias.